
Hubo un momento en la historia del Malbec en el que las bodegas buscaron potenciar un estilo específico asociado a un valor patrimonial y crearon la primera Denominación de Origen de Argentina –y de Sudamérica– en 1989, incluso antes que la ley pudiera dar cuenta de esa singularidad: D.O.C. Luján de Cuyo, reconocida por la Organización de la Vid y el Vino en 1991. Junto a Maipú, forman el principal centro bodeguero de la provincia. D.O.C. Luján de Cuyo fue un hito en el camino de la vitivinicultura argentina y, para el Malbec, una piedra fundacional.